En nuestro último post empezamos a hablar sobre la decoración a partir de los cinco sentidos, el primero que vimos fue el olfato, y hoy me gustaría contarte un poco sobre el tacto, y cómo generar sensaciones desde, por ejemplo, los textiles.

Sabemos que cada textura evoca una determinada sensación, las más comunes son las de frío o calor. Por ejemplo, la madera está relacionada con lo cálido, mientras que el hierro lo está con el frío. El balance perfecto entre estas sensaciones hace que el ambiente sea agradable para nosotras y para quiénes nos visitan en casa.

¿Cómo empezar a decorar con telas? Bien, lo primordial es, como te digo siempre, reconocerse primero a uno mismo para saber qué quieres que transmita tu hogar. Si, por ejemplo, quieres comunicar tu lado más sensible vinculado a la naturaleza, puedes buscar telas ecológicas para la funda de tus almohadones y cojines, o patrones orgánicos para los tejidos de las alfombras o cortinas. Hay tejidos hechos a mano y de manera sostenible que merece la pena tener en cuenta.

Todo ello, combinado con otras texturas cálidas y frías, ayudará a crear un ambiente equilibrado y armónico. Los contrastes sensoriales táctiles de los materiales crean una sensación de momento presente y del disfrute del aquí y ahora, como ocurre cuando estamos en medio de un entorno natural. ¡Incorpóralos! Lo disfrutarás.

Decorar con textiles es económico y se puede marcar una gran diferencia en el ambiente con solo algunos detalles. Recuerda, las telas y tejidos tienen una propiedad singular, y pueden ayudarnos a despertar experiencias multisensoriales. Anímate a buscar combinaciones cromáticas que te inspiren. Evita las modas y tendencias, y verás que te lo agradecerás.

Al encontrar tu propio estilo en la decoración de tu casa, descubrirás la esencia de tu hogar, lo sentirás propio y tomarás consciencia de tu bienestar.